Domingo 12 de Abril, 17:00
El Sestao River cayó por 2-0 ante la UD Logroñés en Las Gaunas. Un castigo demasiado duro para el buen partido que hizo el conjunto verdinegro, pero volvió a pagar muy caros sus errores puntuales y ven cómo el playoff se aleja casi de forma definitiva.
UD Logroñés 2-0 Sestao River: se acabó el sueño del playoff
El Sestao River cayó por 2-0 en Las Gaunas en un partido en el que compitió bien y dejó mejores sensaciones de lo que refleja el marcador. El conjunto verdinegro entró enchufado y ya en el minuto 3 tuvo una ocasión muy clara de A. Castillo, aunque no logró definir. La UD Logroñés también respondió con alguna llegada peligrosa, bien resuelta por Ander Iru, que incluso evitó el gol en un mano a mano, pero fue el River quien llevó más el peso del encuentro durante muchos minutos.
El equipo verdinegro consiguió llegar con frecuencia al área rival, pero volvió a faltarle acierto en los metros finales. El último pase no terminaba de salir, algún control se quedaba largo y, en otras acciones, el balón se acababa regalando por no tomar la mejor decisión. El problema volvió a estar también en el balón parado, una faceta que tanto ha penalizado al River esta temporada. En el minuto 17, un córner terminó en gol de Ander Muguruza tras un barullo dentro del área: el balón le rebotó al jugador de la UD Logroñés y acabó entrando en portería.
Pese al golpe, el River no se vino abajo y siguió compitiendo, generando llegadas y manteniendo buenas sensaciones, aunque volvió a faltarle esa precisión necesaria para convertir su juego en ocasiones todavía más claras. Además, el conjunto verdinegro reclamó un penalti bastante claro que no fue señalado, en otra acción que pudo haber cambiado el rumbo del encuentro.
Tras el descanso, el Sestao River volvió a salir bien y tuvo alguna llegada para meterse en el partido, pero en el minuto 55 llegó el 2-0. En un balón aéreo, la defensa verdinegra no se entendió y Berto Rosas aprovechó el error para firmar el segundo con una gran definición.
La otra decisión que tampoco se entendió desde la grada fue el cambio de Jorge García en el minuto 70. El ’10’ estaba siendo el jugador que más fútbol generaba y su salida dejó todavía más desconcertada a una afición que no comprendió por qué se retiraba mientras otros jugadores, mucho más erráticos durante todo el partido, seguían en el campo.
Tras el 2-0 y el cambio de Jorge, la ilusión de conseguir un empate se esfumó. El equipo pagó demasiado caros dos errores puntuales y vio cómo se le escapaba un partido en el que, por juego y sensaciones, el castigo fue excesivo.

Goles del UD Logroñés 2-0 Sestao River
1–0 (min 17) · A. Muguruza (UD Logroñés).
2–0 (min 55) · Berto Rosas (UD Logroñés).
ESTADÍSTICAS DEL PARTIDO
EL TXOKO DE PREFERENCIA
Lo más frustrante de esta derrota no es solo el 2-0. Contra la UD Logroñés puedes perder, y más fuera de casa. Incluso duele menos hacerlo cuando el equipo da la cara, compite, genera peligro y sale con la actitud con la que salió el Sestao River en Las Gaunas. El problema es que esta derrota llega cuando ya no había margen para fallar.
Y ahí está lo que más rabia da como aficionado. Porque el River ha demostrado esta temporada que puede jugar bien contra equipos fuertes, como ya pasó ante el Real Unión y como volvió a pasar ante la UD Logroñés. Pero luego llegan partidos como el del Beasain o el del Náxara, en los que el equipo ofrece una versión mucho más pobre. Y eso desespera. Da la sensación de que solo se compite de verdad cuando enfrente hay un rival grande, cuando lo que te mete arriba de verdad es sacar adelante los partidos que no puedes dejar escapar.
Por eso, aunque el playoff ya venía muy complicado, después de esta jornada se puede dar prácticamente por imposible. A falta de tres partidos, la distancia es de siete puntos y el Sestao River ya no depende de sí mismo. Hay que esperar un derrumbe total del Utebo y, además, confiar en que este equipo gane todo lo que le queda. Sinceramente, ahora mismo no creo ni que ganemos un partido.
Tampoco entendí algunas decisiones durante el partido. La principal, el cambio de Jorge García en el minuto 70, siendo el primer sustituido del equipo. Era el jugador que más sentido le estaba dando al juego del River y el que más fútbol estaba generando. Si le cambias en el minuto 80, cuando el equipo ya está roto, todavía se puede debatir. Pero quitarle en ese momento, y además siendo el primer cambio, fue una decisión muy difícil de comprender.
Y tampoco me gustó nada el partido ni la actitud de Pradera. No es la primera vez que se le ve recriminando constantemente a sus compañeros y, sinceramente, es una actitud que a mí me sobra. Una cosa es exigir, apretar o corregir durante un partido; otra muy distinta es hacerlo de esas formas cuando tu propio rendimiento está siendo tan flojo que eres el «9» del equipo y metes tu primer gol en la jornada 30. Si no das un pase bien, si no controlas un balón, si con el mínimo contacto te tiras al suelo y aun así te dedicas a señalar al resto, lo que transmites desde fuera es una imagen muy negativa.
No digo que sea una mala persona, pero sí que ese tipo de gestos me parecen innecesarios y bastante tóxicos en mitad de un partido. A esa clase de actitudes yo no las quiero en mi equipo. Y si el entrenador está viendo que un futbolista no da una a derechas, que no está aportando nada y que encima entra en esa dinámica, lo que tiene que hacer es cambiarle. Por eso tampoco entendí que siguiera tantos minutos sobre el campo. Da la sensación de que, juegue bien o mal, hay futbolistas que van a seguir teniendo sitio pase lo que pase. Y eso, para el que está en la grada, cuesta muchísimo entenderlo y así se lo hicimos saber desde la grada.
También me dejó dudas la decisión de colocar a Fran en el lateral derecho. No porque hiciera un mal partido, ni mucho menos; de hecho, me gustó lo que aportó. Lo que no entiendo es la decisión técnica de ponerle ahí cuando en los pocos minutos que había tenido anteriormente había jugado de extremo izquierdo y había dejado buenas sensaciones. Fran me parece un jugador con nivel y con condiciones, precisamente por eso cuesta entender ciertos experimentos.
Y a partir de aquí, el club debería empezar a pensar seriamente en la próxima temporada. No solo en lo deportivo, sino también en el aficionado. Porque esta ha sido una temporada profundamente desilusionante y la sensación de desconexión es evidente. El Sestao River debería plantearse medidas para cuidar a su gente: descuentos en los abonos, algún gesto hacia los que han aguantado todo el año o cualquier fórmula que ayude a recomponer la relación con una afición que ha tenido motivos de sobra para acabar harta.

