La pretemporada no sirve únicamente para medir resultados. También permite empezar a descubrir las ideas de un entrenador y, después de los amistosos disputados este verano, el Sestao River de Héctor Urquía comienza a mostrar algunos rasgos bastante reconocibles.
Todavía queda trabajo antes del comienzo de la competición, pero el técnico verdinegro parece tener claro el punto de partida: un 4-4-2, una defensa adelantada, laterales con mucha presencia ofensiva y un juego que busca generar buena parte de su peligro por las bandas.
Un 4-4-2 que obliga a defender hacia delante
Urquía está utilizando principalmente un 4-4-2, aunque el dibujo cambia bastante cuando el River tiene la posesión.
Los laterales reciben libertad para avanzar y el equipo instala muchos jugadores en campo contrario. Esto permite recuperar cerca del área rival y volver a atacar rápidamente, pero también deja muchos metros a la espalda de la defensa.
Ha sido uno de los principales riesgos vistos durante la pretemporada.
Tanto Portugalete como Gernika consiguieron generar peligro atacando el espacio detrás de una línea defensiva muy adelantada cuando lograban superar la primera presión verdinegra.
Frente al Rayo Cantabria, sin embargo, se vio un equipo bastante más seguro y prácticamente no se concedieron contragolpes claros. Una evolución que apunta a que es uno de los aspectos sobre los que más está trabajando el cuerpo técnico.
Las bandas, protagonistas del ataque
Si algo está caracterizando al River de esta pretemporada es la importancia de los costados.
Por la derecha, Markel Peral está teniendo muchísimo protagonismo. Parte desde el lateral, pero sus continuas incorporaciones hacen que en muchas fases aparezca prácticamente como un extremo.
En la izquierda, Carlos González también tiene libertad para avanzar, mientras que Jon Rojo parece un perfil especialmente adecuado para esta propuesta. El lateral ya demostró la pasada temporada su capacidad ofensiva, llegando desde atrás y apareciendo incluso en posiciones de remate.
Por delante, futbolistas como Adrián Carrión e Iñaki Legu están actuando entre el medio izquierdo y el extremo y buena parte del peligro verdinegro está naciendo precisamente desde ese costado.
Pero tanta presencia exterior también está dejando situaciones por ajustar.
En lugar de generar un dos contra uno, los movimientos se solapan y pueden terminar dificultando la circulación.
Encontrar una mejor coordinación —cuándo debe aparecer el lateral por fuera, cuándo hacerlo por dentro o cuándo debe liberar la banda el jugador más adelantado— puede ser uno de los mecanismos ofensivos que más margen de mejora tenga.
Si el River consigue ajustar estos movimientos, los costados pueden convertirse en una de sus principales armas.
Calidad en el medio, pero todavía poco peligro interior
Hasta ahora, las ocasiones más claras han llegado principalmente mediante desbordes, incorporaciones de los laterales y centros al área.
Por dentro está costando algo más generar situaciones de peligro.
Y calidad hay.
Eneko Delgado tiene capacidad para dar continuidad a las posesiones, mientras que Castañeda está demostrando tener un auténtico guante en la bota. Sus centros, pases largos y cambios de orientación pueden tener mucho peso dentro de esta idea de juego.
Especialmente importante puede ser su capacidad para cambiar rápidamente el juego de una banda a otra cuando el rival acumule jugadores en uno de los costados.
El siguiente paso será comprobar si el River consigue aprovechar también esa calidad para generar más fútbol por zonas interiores y evitar depender demasiado de las bandas.
El balón parado, otro recurso a tener en cuenta
Otro detalle repetido durante los amistosos está siendo el trabajo del balón parado.
Se han visto diferentes movimientos preparados en faltas y córners, algo que apunta a que el cuerpo técnico quiere convertir estas acciones en un recurso importante.
Castañeda puede ser especialmente útil gracias a su golpeo, y el River también dispone esta temporada de jugadores capaces de realizar saques de banda largos, convirtiéndolos prácticamente en una acción más de balón parado.
En una categoría como Segunda Federación, donde muchos partidos se terminan decidiendo por pequeños detalles, disponer de diferentes variantes puede marcar diferencias.
Una idea que empieza a reconocerse
Todavía es pronto para conocer la versión definitiva del Sestao River, pero la pretemporada ya permite identificar bastante bien algunas de las ideas de Héctor Urquía.
4-4-2, defensa adelantada, laterales ofensivos, amplitud, protagonismo de las bandas y trabajo específico del balón parado.
También quedan aspectos por pulir. Principalmente, encontrar un mayor equilibrio cuando se pierde la pelota, coordinar mejor los movimientos en las bandas y conseguir aprovechar más la calidad del centro del campo.
Los resultados del verano quedarán rápidamente olvidados cuando empiece la Liga. Lo realmente interesante de estos amistosos está siendo descubrir qué Sestao River quiere construir Héctor Urquía y cómo está intentando conseguirlo.


